Todo lo que construimos se opera desde un mismo panel: dueños y gerencia ven las reservas
de la semana, las conversaciones completas y la carta, y ajustan las reglas del negocio
sin llamar a nadie.
Los permisos se aplican en el servidor, no escondidos en un menú: cada persona ve lo que
le toca en cada empresa, y tú decides quién administra cuál. Se entra con cuenta propia
y las sesiones abiertas se pueden cerrar una por una.
Y cada cambio queda registrado —quién, qué y cuándo, con el valor que había antes— porque
un sistema que decide cosas sobre tus clientes tiene que poder auditarse.